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viernes, 18 de mayo de 2012

España ha perdido el 4% de sus praderas marinas (II)



Desde los años 80, las Comunidades Autónomas han cartografiado dichos hábitats, para poder conseguir información sobre dicha distribución, a las que, después, se han ido sumando “las ecocartografías”, que se han realizado por parte del Ministerio de Medio Ambiente; todas ellas están centradas en superficies, que están entre los 0 y los 50 metros de profundidad (o sea, el ámbito más costero). O sea, la franja donde se concentra la mayor parte de la biodiversidad y donde van a coincidir las actividades humanas, que son más importantes. Y, los investigadores se encuentran con una serie de dificultades, para poder trabajar con dichos datos, ya que cada administración ha usado criterios o parámetros, que son diferentes.
Foto: fuente

España ha perdido el 4% de sus praderas marinas



España tiene alrededor de 1200 kilómetros cuadrados de praderas marinas, que son un verdadero tesoro sumergido, con un gran valor, tanto ecológico, como económico, del que se ha perdido una media del 4% de su superficie, en los últimos 60 años, lo que podría compararse con unos 100 campos de fútbol, como es el Camp Nou. Esta pérdida ya es irrecuperable, como señala el investigador del Instituto Español de Oceanografía de Murcia, Juan Manuel Ruiz, tras haber intervenido en unas jornadas, que han sido organizadas, por parte del Centro de Cooperación para el Mediterráneo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. De los 1500 kilómetros cuadrados, que han sido cartografiados, de dichas praderas de Posidonea oceánica, el 50% se encuentra en las islas Baleares y, el resto, de manera fundamental, está en Alicante, Almería y Murcia; en menor proporción, las encontramos en Cataluña y el mar de Alborán. En el caso de la comunidad de Murcia, se piensa que alrededor del 15% sufre degradación, sobre todo, a causa de la pesca de arrastre y la presión, por parte del hombre. Los investigadores inciden en que, aunque un 4% podría parecer que es poco, estamos ante, en términos de superficie, una cantidad muy importante. Por otro lado, su capacidad de recuperación es demasiado baja.
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